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lunes, 20 de junio de 2011

Hicimos que los jóvenes vuelvan a creer en la Patria

En un discurso pronunciado frente al Monumento a la Bandera, en Rosario, la Presidenta enfatizó que se sentía orgullosa de haber construido un proyecto que hizo volver a creer a cada uno de los jóvenes en que puede ser un Moreno, un Belgrano, cuyo sueño de país industrial está siendo cumplido.


Visiblemente emocionada, la Presidenta de la Nacion, Cristina Fernández de Kirchner, se manifestó orgullosa, en la celebración del Día de la Bandera, de "haber construido un proyecto que haya vuelto hacer creer a los jóvenes, que no creían en nada ni nadie, y le ha devuelto a cada uno creer que puede ser un Belgrano, un Moreno Está en ustedes la definición de juntarse en un proyecto que está reconstruyendo la Patria".

Fue la dedicatoria final a los "queridos jóvenes argentinos incorporados de centenas de miles a la política, adolescentes, secundarios o universitarios".

En un repaso de los logros obtenidos por el gobierno nacional desde que se iniciara el proceso en 2003 con la presidencia de Néstor Kirchner, la mandataria enfatizó que "cuando veía al llegar a Rosario las obras, las industrias que se levantan, cuando el titular de GM llama para informar que invertirá 600 millones más en Rosario, con nuevos puestos de trabajo, que del 10,6 % de desocupación nos permitió bajar al 7,8 %... Es esta la politica de Belgrano: trabajo industrial para los argentinos".

Instó asimismo a los que estamos embanderados en la transformación que viene desde el 2003 a orientar un cambio de actitud para integrar a los que no piensan igual, lo cual aclaró que no significa renunciar a ningún principio, sino reafirmarlos, "porque estamos seguros del rumbo que hemos tomado".

Pidió en ese sentido que no hayan "más puños crispados ni desalientos que llevan al fracaso".

De todos modos, diferenció entre los que nos hablan del corazón o desde la miseria de sus intereses sectoriales.

Resaltó la figura de Belgrano, recordando que, además de crear la bandera, fue militar, político y gran economista Destacó que impulsaba industrializar materias primas en el país, que no se exportaran sino que se les agregara valor.

En tal sentido, sostuvo que "estamos cumpliendo el sueño de Argetina industrial, trabajo, educación, progreso" y volviendo a Belgrano, reivindicó que dejara todos esos roles civiles y ponerse el traje militar para defender la libertad de la Patria que nacía y lo tuvo como uno de sus padres.

Puso de relieve el orgullo que siente por lo que construimos hace 10 años y subrayó que "fue gracias a Néstor, le pese a quien le pese. Fue un visionario, pudo ver lo que otros no veían, se animó a hacer lo que otros, tuvo el coraje con el 22 % de los votos que otro país era posible, y lo estamos haciendo, porque estamos convencidos que tenemos que sobreponernos a los agravios, que nada nos desconcentre. Tenemos que tener la paciencia de recoger las piedras que nos tiran pero no para devolverlas sino para seguir".

Se mostró asimismo "muy orgullosa de estar aquí junto a todos ustedes, y que tengo derecho frente al monumento a Belgrano de declarar que hemos hecho cosas siguiendo esa historia" y lanzó una convocatoria a la unidad de todo el pueblo, subrayando que "hemos hecho avances memorables, argentinos, ni en esta Europa que hoy se debate en países endeudados en cientos de miles de millones de euros, cuando hablan de rescate... ¿se acuerdan de la Argentina del 2001 cuando venían a rescatar? De afuera nunca te vienen a rescatar, vienen a ver qué se llevan y cuándo se los llevan".

Destacó que "hemos reestructurado una deuda que parecía impagable, hemos terminado con el tutelaje intelectual y económico al que nos sometieron durante años de colonización, cuando se esperaba en Ezeiza a los inspectores del Fondo Monetario Internacional" y atribuyó a la visión del ex Presidente Kirchner la estrategia para encarar los cimientos de la reconstrucción nacional.

Gracias a ello "hemos comenzado a construir instrumentos de promoción y de justicia y equidad social, como en la asignación universal por hijo alejada de todo clientelismo, alejada de toda política partidaria, ya no va a importar quién es el político de turno sea presidente, gobernador, intendente, porque esa tarjeta permite a esa mujer que todavía no pudo conseguir trabajo o que no tiene salario suficiente no depender de nadie y que no la puedan obligar a ir a un acto, a decirle que vote por éste o por el otro, porque le hemos dado la dignidad crecida asumida y lo hemos hecho después de haber recuperado para el Estado la administración de los recursos de los trabajadores".

La Presidenta dijo que "si tuviera que elegir dos hitos en estos ocho años, uno sin lugar a dudas, fue la decisión que él tomó de cómo abordar la reestructuración de la deuda y el pago al Fondo Monetario Internacional".

Aclaró saber que otros tendrán más cosas en la lista, como los convenios colectivos, los 5 millones de puestos de trabajo, pero que no se las hubiera podido abordar sin esa reestructuración, lo cual permitió recuperar para el Estado la administración de los recursos de los trabajadores en la República Argentina e "instrumentar medidas que sonaban en la boca de todos, que habían sido escritas en miles de proyectos que se presentaban en toda las cámaras de diputados o senadores provinciales o nacionales".

Subrayó que pagar la asignación universal para más de 3.800.000 chicos no se hace con discursos ni con proyectos de ley, sino con recursos que hay que conseguir y administrar: "Y eso es lo que también hemos hecho, administrar correctamente los recursos, para poder ayudar, por ejemplo, aquí en Rosario, a que en este año que creíamos que el mundo se venía abajo, 2009, no se echara gente de General Motors; esto se pudo hacer porque pudimos darle un préstamo del ANSES, sino hubieran echado a más de 800 trabajadores altamente calificados", redondeó.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Especial 25 de Mayo


Todo lo que nos rodea -cosas, sitios, personas- tiene un pasado. Aprender a analizarlo, a comprenderlo e investigarlo nos permite afirmar nuestra identidad o sentir la necesidad de modificarla. Así, este capítulo propone revisitar el 25 de Mayo de 1810 recuperando viejas tradiciones para ponerlas bajo la lupa y mirarlas en detalle, para animar la polémica, para estimular el pensamiento crítico, para pensar que los héroes de bronce alguna vez fueron de carne y hueso.

viernes, 22 de mayo de 2009

Una década como íntimos enemigos

Las tensiones entre los dos fueron una constante en la era menemista. La rebeldía del gobernador chocaba con las réplicas del ex presidente.


Navegó estos días por los mares de Internet un mensaje con remitente menemista. Reproducía un artículo lejano, del 28 de diciembre del 94, con la visita del entonces presidente Menem, a la provincia de Santa Cruz, para la inauguración del aeropuerto de El Calafate.

Lo jugoso del recorte —no casualmente lo que al menemismo le importó resaltar—, es el recital de halagos que ese día brindó el gobernador Kirchner, por aquel tiempo cumpliendo su primer período en la provincia. "Un Presidente que escuchó a Santa Cruz", fue uno de los tantos cumplidos de Kirchner a Menem.

Se vio a un campo que con este ejercicio de memoria selectiva, el menemismo buscó resaltar las "contradicciones" entre lo que hizo y lo que ahora dice el santacruceño. Como sea, el episodio da pie para un repaso más amplio de las relaciones entre los dos rivales del ballottage; especialmente durante la década que gobernó Menem.

Y la retrospectiva dice que la de ellos fue, en verdad, una relación dominada por las tensiones y una desconfianza mutua. De entrada, a fines del 91, Kirchner se plantó como un díscolo del PJ que nunca encajaría en la que él decía la "casta menemista". Menem le haría sentir el rigor a esa rebeldía que llegaba del sur.

Hubo un punto sí sobre el que nunca se cruzaron reproches y que los tuvo siempre del mismo lado: la vocación de ambos por la reelección. Uno para perpetuarse en la Nación y el otro en la provincia.

A Menem le dio mala espina cuando asumió Kirchner en Santa Cruz. Le inquietaba que proviniera de la "tendencia" peronista y que por esa matriz ideológica pudiera correr por izquierda a su modelo de "economía popular de mercado".

Pero no fue hasta julio del 92 cuando estalló el primero de una larga serie de cortocircuitos. Por entonces, Kirchner acusó al canciller Di Tella de "entreguista e improvisado", por el acuerdo logrado con Chile por la zona de Hielos Continentales y el arbitraje por Laguna del Desierto.

Su cercanía a José Luis Manzano y su admiración —diluida con los años— por Cavallo, no le impidieron a Kirchner, en el 93, negarse a firmar el pacto fiscal que impulsaba la Nación. Ante eso, no le tembló la mano a Menem para recortarle a Santa Cruz fondos de coparticipación.

Después de impulsar su propia reelección, Kirchner apoyó la de Menem y se puso a favor del Pacto de Olivos. Pero igual se cruzó feo con Alberto Kohan, cuando éste planteó "abrir" la discusión que ya habían acordado Menem y Alfonsín: "Esto nos quita seriedad frente a la sociedad", acusó Kirchner.

Como convencional en Santa Fe dio motivos para que Menem se irritara con él: elogió a Chacho Alvarez, protagonizó duelos bravísimos con su ahora aliado Jorge Yoma y lamentó que el ucedeísta Alberto Albamonte hablara "en nombre del PJ".

La relación llegó a uno de sus picos de espesor cuando Kirchner decidió "bajarse" de la delegación que acompañó a Menem a un visita a Canadá; en represalia por los recortes a Santa Cruz y los "premios" a La Rioja. "Algunos deben terminar con sus exigencias", bramó Menem.

La tensión bajaría a fines del 94, cuando el ex presidente prometió la condición de zona franca para Santa Cruz. Tiempo después, derogaría Menem el decreto respectivo para supuestamente castigar la posición de Kirchner por los Hielos Continentales, contraria a la del Gobierno. Por obvias razones de supervivencia Kirchner jugaba al equilibrio para que Santa Cruz —con él adentro— no fuera condenada al ostracismo. Lo logró desacelerando cada tanto su pelea con Menem y valiéndose de los recursos de una provincia que le evitaban peregrinar por fondos nacionales.

Los acercamientos de Kirchner a los ex PJ José María Bordón y Gustavo Beliz (debía buscar afuera lo que en su partido no encontraba) lo llevaron a decir, en el 96, que el trío Corach-Kohan-Eduardo Menem "tienen prácticas similares a las de López Rega". Menem se crispó: "Para gobernar bien hay que comenzar por gobernar la lengua". En el 97 volvieron a chocar, cuando Menem dejó plantado a Kirchner, a sabiendas de que en Santa Cruz lo esperaba una acto de repudio de los petroleros.

Kirchner, que ya se sentía presidenciable, no esperó mucho su revancha: en octubre del 97, culpó a Menem por el triunfal debut de la Alianza. Y de paso exaltaría "la ratificación del pueblo de Santa Cruz" a su esposa Cristina luego de que en el Senado la separaran del bloque del PJ.

Se aproximaba el fin de Menem en el poder y Kirchner, que se declararía feliz con la fórmula Duhalde-Palito, sorprendió en febrero del 98: "Apoyaremos la chance de que Menem tenga su re-reelección". Pero fue una adhesión envenenada: "Siempre que antes haya una consulta popular, en la que yo voy a votar que no".

Fuente: clarin.com